Trabajar nunca fue algo bonito pero debe mantener siempre una buena actitud
Noviembre 15, 2009 on 1:00 am | En Texto Para Reflexionar |Trabajar es difícil y siempre trae decepciones. Eso es verdad inclusive con relación a profesiones que muchas personas envidian, como la mía. Nunca comprendí porque las personas creen que la carrera de escritor tiene tanto glamour. Para alcanzar éxito como escritor, usted necesita tener disposición para ponerse enfrente de la pantalla de un ordenador día a día tratando de dar forma a pocas páginas que alguien va a leer en cinco minutos. Es necesario tener persistencia para no desistir. Es necesaria mucha obstinación para ser ásperamente rechazado y tratar de nuevo, y de nuevo y de nuevo.
Otros tipos de trabajo también son difíciles, yo lo sé. Hay comerciales que tratan a los clientes como amigos, y en cambio, reciben demostraciones falsas de amistad.
Al comienzos de este año, pasé por un periodo de gran frustración en mi trabajo. Debido, en parte, a la fatiga, pienso yo. Se produjeron algunas muertes en mi familia, que me dejaron un poco deprimido. Entonces, entré en una fase en que nada de lo que hacía funcionaba. Pospuse proyectos que fueron abortados y cuando escribí, los editores disminuyeron tanto mi texto, que sobraron solo recortes. Sé que es normal, es parte del proceso, pero me sentí frustrado y desvalorizado.
Necesité volver atrás y aprender de nuevo actitudes correctas. Necesitaba tener la postura correcta para trabajar durante un largo periodo, hasta realizar el trabajo. Tuve que sentarme en la silla y no levantarme hasta terminar la mayor parte de la tarea. Significaba resistir a distracciones provocadas por el teléfono, e-mails y noticias. Si usted no fuese aplicado, el desánimo tiende a crecer. Pero si trabaja duro, en corto plazo estará realizando alguna cosa y sentirá que el trabajo es significativo. Con eso habrá grandes posibilidades de dejar el fracaso en el pasado. Fue lo que me sucedió.
A largo plazo, tuve que recordar, en primer lugar, porque estaba trabajando. Fue necesario creer nuevamente en mi vocación. En un sentido más profundo, tuve que reconocer que yo hago ese trabajo porque Dios quiere que lo haga.
¿Por qué usted está en su empleo? Tal vez sea para ejercitar un don especial o ganar el sustento de su familia o porque el trabajo necesita ser hecho para el bien de la sociedad. Para vencer o evitar el desánimo es necesario adoptar una actitud que acabe con el sentimiento de frustración. Usted tiene que recordar que su trabajo es válido y en especial, que Dios está por tras de él.
Ambas actitudes, tanto la de corto como la de largo plazo, reflejan lo que el apóstol Pablo escribió a los filipenses: -Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús-. Prosigue escribiendo como Jesús se tornó un humilde siervo, obediente hasta la muerte (Filipenses 2:5-8). El foco de un siervo es bastante limitado. Él escucha instrucciones y hace exactamente lo que el patrón espera de él. A largo plazo, los siervos saben porque están trabajando: porque tienen un señor que los llamó para servir. Fuimos criados para ser siervos de Dios.
¡Escuche a su verdadero Jefe, Dios! Él le dirá que hacer. Crea en su vocación, porque usted sabe quien lo llamó. Y haga su trabajo porque Dios está por tras de él.
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