La Paradoja del Progreso
Diciembre 6, 2009 on 1:00 am | En Texto Para Reflexionar |Tracy Ballard subió el volumen de su audífono mientras se calentaba con los rayos de sol que atravesaban la ventana del baño y al mismo, tiempo admiraba el arco iris que formaba la luz en suelo de cerámica. Solamente, el ruido del agua, provocado por la -excursión- mañanera de su marido al baño, la interrumpía del placer de disfrutar de un espacio que parecía más un balneario.
Cuando Tracy y John decidieron que el baño necesitaba una ligera reforma, no se contentaron solo con sustituir los lavabos, sino que equiparon su -espacio de vacaciones- revestido de cerámica, con una ducha sofisticada dotada de salidas de agua y vapor, una televisión con pantalla plana y sonido ambiental.
Un periódico reconocido hizó la previsión de que en el 2009, los americanos gastarán 22 billones de dólares solamente en baños lujosos, 10 veces más que el presupuesto del Gobierno para investigaciones sobre el SIDA.
Esta moda de instalar glamurosos tocadores, refleja un fenómeno que Gregg Easterbrook describe como - la paradoja del progreso-. Él afirma que los americanos son más ricos, saludables y se sienten más seguros que hace 509 años, pero ahí está el problema, el número de personas que dice que -está muy feliz- solo aumentó un 20% desde 1950. Además, las tasas de depresión están 10 veces más elevadas que hace 50 años.
¿Qué es lo que pasa en nuestrá generación? ¿Por qué las personas se sienten tan infelices a pesar de tener tanto? Pues el problema es que los baños de millones de dólares no ofrecen la respuesta a eso.
J.P. Moreland afirma en su libro, -The Lost Virtue of Happiness- (La virtud Perdida de la Felicidad), que nos sentimos miserables porque tenemos un concepto distorsionado de felicidad. Describimos la felicidad como un sentimiento de placer alcanzado por la satisfacción de deseos físicos y emocionales. La conclusión implícita en esta definición es que nuestras vidas nos pertenecen y que a nosotros nos cabe maximizar el confort y minimizar el sufrimiento. -Pero las cosas en la vida real no suceden naturalmente-, explica Moreland. -No es intuitiva, es algo que tenemos que aprender-.
Por esta razón, el camino para una vida auténtica, no consiste en lo que obtenemos, sino en lo que damos. Los antiguos filósofos griegos, del mismo modo que los colonizadores del pasado, entendieron eso, pero las personas en el mundo moderno parecen haberlo olvidado. Olvidaron que la felicidad reside en vivir la paradoja que Jesucristo presenta en Mateo 16:25 -Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiera su vida por causa de mí, la hallará-.
El sentimiento de felicidad puede resultar de una vida bien vivida, pero jamás debe ser este el objetivo. La verdadera felicidad existe en abundancia cuando entendemos que nuestra vida no nos pertenece y practicamos las disciplinas espirituales que nos conducen cerca de Jesucristo, Fuente de la verdadera felicidad. Tal vez no necesitemos de lavabos bañados en oro.
La noción clásica de felicidad ( eudaimonia en el griego) es la de -una vida bien vivida, de virtud y carácter, que manifiesta sabiduría, gentileza y bondad-. No un vida gastada con autogratificaciones.
Sea el primero en comentar »
Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. TrackBack URI
Escriba un comentario
Entries and comments feeds.
Valid XHTML and CSS. ^Top^
17 queries. 0.143 seconds.
Powered by WordPress with jd-nebula theme design by John Doe.


