El Personaje Central de la Navidad
Noviembre 22, 2009 on 1:00 am | En Texto Para Reflexionar |El próximo lunes, se celebra la Navidad en muchas partes del mundo (y nosotros estaremos trabajando). Quería proponer que evaluásemos ese día especial antes de su llegada. Para algunos, Navidad está acompañado por tradiciones importantes: comidas, decoraciones especiales, intercambio de presentes, fiestas y reuniones de familia.
El gran símbolo de la Navidad Papá Noel es conocido como -Santa Claus- en los Estados Unidos, -Kris Kringle- en otras partes del mundo de habla inglesa, pasando por -Father Christmas-, -Saint Nick-, Babbo Natale- (Italia), -Mikulas- (Hungría), -Pére Noel- (Francia), -Sinterklas- (Indonesia), -Ioulupuki- (Finlandia), -Pelznickel- (Alemania), -Papai Noel- (en varios paises de habla portuguesa), Hagios Nikolaos- (Grecia), -Hoteisho) (Japón), -Dun Che Lao Ten- (China), -Kolvada- (Rusia) y otros nombres. Independientemente de cómo es llamado, para muchos Navidad no sería Navidad sin él.
Lo interesante, es que la figura central de Navidad Jesucristo parece no tener el lugar en la festividad. En los Estados Unidos, las tiendas indican a sus funcionarios a desear solo, -Felices Fiestas- y no -Feliz Navidad-, temiendo ofender a las personas que no creen en Cristo. ¿Políticamente correcto? ¡Ciertamente! ¿Una aplicación de tolerancia? Este parece ser el caso.
Pero el hecho es este: Sin Cristo no habría Navidad. Él es la verdadera razón de esta fiesta. Sin Él el comercio tendría que encontrar otra manera de inducir al consumidor a aumentar sus hábitos de compra y gastar dinero en actos extravagantes de generosidad con otras personas. Navidad sin Cristo, sería como negocios sin lucros, o un ejecutivo de ventas sin producto o servicio para ofrecer. No tendría sentido.
Así, al prepararnos para observar la Navidad a nuestro modo, consideremos lo que la Biblia dice sobre aquel en cuyo nombre se conmemora la Navidad:
El Mayor regalo de todos. ¿Cuál fue el regalo más caro que ya recibió o dio? La Biblia nos enseña que el mayor regalo de Dios fue también su mayor sacrificio. Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. (Juan 3:16-17).
Vida completa y realizada. La mayoría de nosotros, especialmente en la edad madura, procura sentido y éxito en la vida, a través del trabajo, de la familia, realizaciones o contribución para la sociedad. Jesús prometió vida abundante para todos los que lo sigan: -Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.- (Juan 10:10).
Fuente para una vida fructífera. Trabajamos duro, largas horas en búsquedas que tienen poco o ningún valor. ¿-Cual es la relevancia de eso?, preguntamos. ¿Cómo puedo hacer algo que realmente marque la diferencia? Jesús aseguró a sus seguidores, que a través de su dirección y capacitación, sus vidas serían profundamente fructíferas. -Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.- (Juan 15:5).
Camino para una relación con Dios. La gran mayoría de las personas son espiritualmente curiosas, teniendo deseo profundo de tener un encuentro con Dio, con lo divino, -sea lo que sea-. Jesucristo prometió proporcionar acceso a Dios a todos los que lo busquen sinceramente. -Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.- (Juan 14:6).
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